Las aseguradoras se quejan del fraude pero ¿Qué definen como fraude?¿Y qué hay del que cometen ellas?

Recientemente se publicó el Barómetro del Fraude elaborado por Línea Directa (Fuente que por la tanto ya no se puede considerar imparcial) en el que se hablaba del aumento del fraude a las compañías de seguros, y que ha sido ampliamente divulgado por los medios de comunicación y por las propias aseguradoras.
Pero lo que no se aclara en ese estudio es: ¿Qué entienden las aseguradoras por fraude? ¿En que se basan para decidir que un caso es fraude si no hay una sentencia judicial que lo avale? Y desde luego en ese barómetro no incluyen los fraudes cometidos por las propias aseguradoras.

LAS ASEGURADORAS EQUIPARAN EL NEXO CAUSAL CON EL FRAUDE

Desde la entrada en vigor de la nueva ley, la excusa favorita de las aseguradoras para rechazar los siniestros es la ausencia de Nexo Causal de cualquier tipo. La compañía perita los daños de tu coche a la baja y a continuación te corta el tratamiento alegando que los daños materiales no son suficientes para causar lesiones, o que las versiones del accidente no coinciden, o simplemente que tus lesiones son anteriores al accidente, aunque no haya ningún informe que lo acredite. Lógicamente estos rechazos los decide la compañía en base a sus criterios internos y han de ser los asegurados quienes demuestren que sus dolencias provienen del accidente. De esta manera, se pasa de una presunción de inocencia a una presunción de culpabilidad, y las compañías tipifican todo este tipo de siniestros como fraude, aunque no esté demostrado ni haya una sentencia que lo afirme, inflando así las estadísticas. Por suerte, cada vez son más los asegurados que deciden reclamar y consiguen que se reconozca el siniestro y se respeten sus derechos.

LAS ESTADÍSTICAS SOBRE FRAUDE SOLO SON MANEJADAS POR LAS ASEGURADORAS Y CARECEN  DE CUALQUIER CONTROL

La tipificación de un siniestro como fraude es algo interno de cada compañía. Y aunque el asegurado reclame y finalmente gane, no hay ningún control sobre las compañías para verificar que ya no cuentan ese siniestro como fraude. Por lo tanto ¿Qué veracidad pueden tener la contabilización de los fraudes que sacan año tras año? ¿Por qué la Dirección General de Seguros no controla este tipo de cuestiones?

LAS COMPAÑÍAS OCULTAN LA INFORMACIÓN UTILIZADA PARA DEFINIR UN SINIESTRO COMO FRAUDULENTO

Las reclamaciones y comprobaciones entre compañía para aclarar los siniestros también son tremendamente opacas. Antes de calificar un siniestro como fraudulento, se supone que la compañía reclama a la parte contraria e intercambian toda la información que permite tomar esa decisión. Sin embargo cuando el perjudicado decide reclamar con abogados independiente como Eurosiniestro y le exige a su compañía que le remita todas las actuaciones y reclamaciones efectuadas en su nombre a la compañía contraria, su aseguradora no le remite nada.  Bien porque no existe, o bien porque no tienen nada que realmente pueda avalar ante un juez la decisión que han tomado.

LA DESINFORMACIÓN AL CLIENTE Y LA PRESIÓN SOBRE TODOS LOS IMPLICADOS ES CLAVE PARA MANEJAR LAS ESTADISTICAS DE FRAUDE

La aseguradora no le cuenta a su propio cliente y perjudicado en el siniestro, que a causa de los convenios va a ser su propia compañía quien pague los daños materiales y la asistencia sanitaria. No le habla de la garantía de defensa jurídica y su derecho a elegir abogado independiente. Mientras tanto la compañía presiona al taller para que minimice el importe de los daños sufridos y a la clínica para que acorte el tratamiento, infravalorando las lesiones. De esta manera la aseguradora controla todo el proceso tras el siniestro y puede abaratar la indemnización lo máximo posible, e incluso puede llegar a denegarla. Y todo esto mientras el lesionado, confiado, espera que su propia compañía velará por sus intereses mientras se le mantiene en la más absoluta desinformación.

EL FRAUDE COMO CORTINA DE HUMO PARA TAPAR SUS BENEFICIOS MILLONARIOS

Está claro que las compañías consiguen muchas ventajas inflando las estadísticas de fraude. Pero el momento elegido para promocionar estos datos no es aleatorio. En el mes de Enero es cuando empiezan a salir los balances de beneficios de las compañías durante el año anterior. En las últimas semanas ya se ha hablado de  que el sector del seguro facturo un 3,37% más en 2017, hasta los 10.992 millones, y por ejemplo Fiatc ya ha anunciado que ganó un 133% más en 2017. Por lo tanto les conviene tapar estas cifras millonarias presentándose como las mayores victimas del fraude.

Curiosamente en los medios de comunicación solo se publican puntualmente las sentencias en las que un asegurado es condenado por fraude. Pero no se publican las miles de sentencias anuales que tumban las intenciones de las aseguradoras de denegar las indemnizaciones a las víctimas. Si se trataran ambos casos de la misma manera, la percepción social del fraude y las aseguradoras sería muy distinta a la que tenemos ahora mismo.

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