España es el tercer país de la Unión Europea con menor mortalidad por accidentes de tráfico, aunque las aseguradoras no quieran admitirlo

Solo nos superan Suecia y Reino Unido. Estamos a la cabeza, y somos el segundo país que más ha logrado reducir la siniestralidad desde 1990: un 90%. Un ejemplo para entendernos. En 2015, en España fallecieron 0,5 personas por cada 10.000 vehículos matriculados, un promedio que sólo es superado por Suecia.

Está claro que no hay que conformarse. Cada vida que se queda en la carretera es una pérdida irreparable, y el rastro de heridos en accidentes de tráfico es  muy importante. Sin embargo también hay que reconocer que somos líderes europeos en la lucha contra los accidentes de tráfico, que vamos por el buen camino y que hay que seguir avanzando.

Pero lamentablemente este no es el mensaje que interesa a las compañías de seguros, que difunden uno muy distinto. En los últimos años las aseguradoras han subido el importe de las primas a sus asegurados de forma continuada y generalizada. No sólo quienes habían tenido algún siniestro vieron subir el precio de su seguro, sino que lo vieron todos los asegurados de todas las compañías.

Uno de los principales motivos que esgrimieron las compañías para justificar este encarecimiento de las pólizas fue precisamente la elevada siniestralidad de España. Llevan años incidiendo en ese aspecto, fabricando para los españoles una etiqueta de “malos conductores” que ahora se demuestra que no es real.

Y durante todos estos años, mientras las aseguradoras no paraban de quejarse, sus beneficios han ido aumentando de forma exponencial. Solo hay que echar un vistazo a los últimos balances de beneficios publicados a principios de este 2018 para darse cuenta de que las aseguradoras viven mucho mejor de lo que nos quieren hacer creer.

Además no hay que olvidar que el seguro de coche es obligatorio para todos los vehículos, lo que supone una importante ventaja para las compañías de seguros que tienen una cuota de mercado fija, algo que no ocurre con el resto de empresas privadas. Pero a pesar de todo, las compañías parecen haber olvidado que los seguros de coche son un servicio que paga el asegurado, a cambio de unas garantías contratadas y reguladas por ley que, igual que pasa con cualquier tipo de contrato, no se pueden incumplir.

A pesar de tener todo a su favor, la avaricia de las compañías de seguros no tiene fin. Y para aumentar sus beneficios no dudan en difundir falsas informaciones sobre sus propios clientes. Por eso es importante que datos como estos salgan a la luz. Aquí podéis consultar el estudio original.

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