El dinero previsto por el seguro del tren Celta accidentado en Porriño llega con meses de retraso y no cubre a todos los afectados

Las indemnizaciones a las 52 víctimas del accidente del tren Celta ocurrido en O Porriño el 10 de septiembre alcanzarán al menos 1,2 millones de euros, según las previsiones. Esta es la cantidad que ha sido consignada hasta el momento en el juzgado de instrucción número 2 de O Porriño por la aseguradora de ADIF y de Renfe. Pero este dinero solo cubre a los 39 damnificados que han instruido procedimientos de reclamación contra la compañía ferroviaria y contra la que administra la infraestructura.

QBE Insurance ha depositado en el juzgado 1.206.203 euros a repartir entre los perjudicados. Se trata de una primera aproximación de indemnización porque hay lesionados que siguen a tratamiento y posiblemente muchas de las indemnizaciones aumentarán. Las compensaciones para las familias de los fallecidos oscilarán posiblemente entre los 200.000 y 400.000 euros, que son las cantidades que habitualmente se manejan por este tipo de siniestros. Luego están las que recibirán los heridos, de diferentes consideración.

El principal problema es que la medida de consignar el dinero en el juzgado llega con meses de retraso. Según la legislación actual, los seguros de responsabilidad civil tiene un plazo de tres meses para consignar al menos la cantidad mínima que consideren necesaria en calidad de indemnización. Si no lo cumplen, se empiezan a devengar intereses. Por lo tanto, además de las cantidades ofrecidas por los seguros, las autoridades judiciales deberán calcular los intereses generados, ya que no se han cumplido los plazos legales establecidos. De esta manera no es descartable que las indemnizaciones puedan aproximarse finalmente a los dos millones de euros.

 «Las peores consecuencias de este retraso, como siempre son para las víctimas», señala Carlos Rial, abogado de Eurosiniestro. Muchas de ellas han tenido tratamiento largos, y han tenido que costearse gastos de farmacia, desplazamientos, ortopedias, mientras estaban impedidos «sin que la aseguradora se pusiera en contacto con ellos ni les adelantara ni un solo céntimo de su futura indemnización».

Este es el caso de M.L, una santanderina de 74 años que se dirigía desde Vigo al santuario de Fátima en Portugal en compañía de su amiga J.S.C, de 57 años y vecina de Zamora. M. sufrió en el descarrilamiento una fractura de esternón y de costillas. Le dieron el alta sin hacer la radiografía que acreditase que las costillas ya estaba soldadas, pero se encuentra todavía mal de salud y está acudiendo a rehabilitación costeándose el tratamiento de su propio bolsillo.

En la investigación de este acaso concurren muchas circunstancias complejas por lo que se va a demorar y mientras tanto los perjudicados siguen pagando la rehabilitación.

Renfe y ADIF tienen pólizas para hacer frente a grandes indemnizaciones y están cubiertos los riesgos hasta 90 millones de euros, una cantidad muy lejana a la que se va a determinar judicialmente en este caso.

Los damnificados están costeándose la recuperación con dinero de su propio bolsillo

Noticia completa en La Voz de Galicia

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