El Consejo de Europa pide prohibir el uso de test genéticos en la contratación de seguros

El Consejo de Europa, que agrupa a 47 países europeos, entre ellos España, aprobó recientemente una recomendación sin precedentes sobre el procesamiento de datos sanitarios en relación el sector asegurador,incluidos los resultados de los test genéticos.

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El documento hace especial hincapié en el uso de pruebas genéticas, una nueva técnica predictiva que está en plena expansión. Se trata de pruebas médicas que identifican cambios en nuestra genética para intentar predecir nuestra predisposición a padecer ciertas enfermedades.

Es muy importante tener claro que se trata solo de “probabilidades”. Esto significa que no se dispone de medios capaces de predecir sin grandes márgenes de error que la enfermedad va a hacer acto de presencia. Una persona puede tener predisposición genética a sufrir una enfermedad, y sin embargo no desarrollarla nunca. Sin ir más lejos, el efecto de los factores ambientales sobre la expresión de los genes sigue siendo, en buena medida, una incógnita.

La recomendación de Consejo de Europa aboga por regular de manera estricta el uso de estas técnicas (que son siempre voluntarias) en la contratación de seguros. Por un lado, de esta manera se protege el derecho a la intimidad de los asegurados y también de sus familiares. Si permitimos que las aseguradoras accedan a la información genética de sus clientes entonces familiares de los mismos verán comprometidos sus derechos a la privacidad y protección de datos, ya que comparten segmentos del material genético del asegurado.

Y por otro lado, se evita que se discrimine a alguna persona por su genética. Al fin y al cabo, hay que reconocer los intereses económicos de las aseguradoras, por una parte, y los legítimos derechos de quienes están por negociar una póliza. Desde nuestro punto de vista hay que poner límites a los intereses mercantilistas de las compañías aseguradoras, porque defender lo contrario sería lo mismo que negar derechos a los ciudadanos.

Pongamos un ejemplo práctico. Como una persona tiene una predisposición genética a un tipo de cáncer, al contratar un seguro de salud las aseguradoras le cobran una prima mucho mayor que a alguien sin esa predisposición genética. No importa que nunca llegue a desarrollar la enfermedad, o que lleve un estilo de vida mucho más saludable que esa otra persona. De inicio ya se le discrimina (a ese asegurado y a sus familiares) por una simple posibilidad. Y eso sin contar con el aumento de los beneficios que esto supondría para la aseguradora.

El sector asegurador se basa en un principio fundamental que es el de la solidaridad de los asegurados o mutualistas. Es decir un colectivo paga unas primas con la esperanza de no tener un siniestro, confiando en que si este se produce quedara cubierto con las primas que se pagan entre todos. Si solo se asegura a los sanos no hay riesgo, solo beneficio, y además se discrimina a potenciales enfermos que quedan excluidos de cualquier cobertura, lo cual supone quebrar unos de los pilares básicos del seguro, el de la solidaridad.

De ahí la importancia de la recomendación del Consejo de Europa, ya que defiende los derechos del asegurado. La decisión de someterse a un test genético debe seguir siendo voluntaria (ya que además hay un factor psicológico muy importante) y los resultados deben seguir siendo privados, ya que no se trata de una prueba diagnóstica, sino de un simple estudio. 

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