¿De qué sirve tener un seguro a todo riesgo, si cuando tenemos un siniestro la compañía no quiere pagar?

A la hora de escoger el tipo de seguro para nuestro vehículo (a terceros o a todo riesgo) solemos tener en cuenta la antigüedad del coche y su valor actual. Si el coche es relativamente nuevo y si aún lo estamos pagando es normal que decidamos pagar más por nuestro seguro a cambio de estar cubiertos en prácticamente cualquier supuesto.

EscogiendoSeguros

María Jesús estaba en esta misma situación. Se había comprado su vehículo unos cuatro años antes por 25.000€, y aún tenía pendiente de pago alrededor de 5.000€ del préstamo. Por este motivo tenía contratado a través del propio banco y con la compañía Segurcaixa un seguro a todo riesgo (o de daños propios).

En ese momento María Jesús tuvo un siniestro provocado por el granizo. Al tomar una curva se encontró toda la carretera llena de granizo y se salió de la vía. El valor del coche pasados ya cuatro años superaba todavía los 12.000€, pero Segurcaixa no estaba por la labor de hacerse cargo del siniestro, a pesar de que esta era su obligación.

Ante la pasividad de la compañía, María Jesús decidió demandarla con la ayuda de Eurosiniestro para poder reclamar esos 12.000€. No contentos con dar la espalda a su cliente, Segurcaixa hizo oídos sordos también a la demanda y únicamente estaba dispuesta a abonar en torno a 6.500€, apenas la mitad de lo que por derecho le correspondía a nuestra clienta.

Obviamente aunque el accidente sea culpa del asegurado (como en este caso) las pólizas a todo riesgo también cubren este tipo de accidentes. Este tipo de seguro es más caro que el de a terceros pero proporciona una mayor tranquilidad y seguridad. ¿Por qué alguien iba a pagar más dinero  si no es para tener más coberturas?

Lógicamente el juez estimó íntegramente la demanda e impuso las costas del proceso a Segurcaixa, obligando a la compañía a abonar a María Jesús los más de 12.000€  que valía el coche en el momento del siniestro. En definitiva, obligó a la compañía a cumplir el contrato que tenía con su cliente.

Una vez más, lo único que consiguió Segurcaixa fue demorar el proceso y causarle todavía más inconvenientes a su propia clienta. En este caso, María Jesús no se conformó y decidió defender sus derechos hasta el final. Pero ¿Cuántas veces las aseguradoras consiguen con esta forma tan poco honesta de proceder que sus clientes acepten indemnizaciones por debajo de lo que les corresponde? En muchos más casos de los que nos gustaría.

Así que si alguna vez no estás de acuerdo con lo que tu seguro está dispuesto a darte, no olvides que tienes derecho a reclamar. ¡Consúltanos gratuitamente!

EXP 1219

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