Claves para proteger nuestra embarcación de recreo: el precio del seguro no lo es todo

Si tienes una embarcación de recreo y estás pensando en contratar un buen seguro que te cubra ante cualquier eventualidad que pueda sufrir no sólo la embarcación sino también los tripulantes, es importante que vayas “con pies de plomo”.

embarcacion

Más que el precio en cuestión, lo que tendremos que tener muy cuenta son las coberturas que nos ofrece cada compañía. Tanto el precio como las coberturas dependen en buena medida de la zona en la que naveguemos con nuestro barco. Cuanto más te alejes de la costa más probabilidades habrá de que algo pueda ir mal. Por eso las compañías aseguradoras ofrecen precios más económicos a aquellos usuarios que contratan un seguro con una limitación de ciertas millas con respecto a la costa, y unos precios muy superiores para aquellos que desean navegar sin límites de distancia.

También tendrán en cuenta el uso que damos a la embarcación, diferenciando entre aquellas que se utilizan de manera esporádica y las que participarán de forma asidua en regatas o concursos pesqueros. Cuanto mayor sea el riesgo, mayor será la cuota que solicitarán las aseguradoras.

Finalmente, otro aspecto que tendrán en cuenta las compañías será la antigüedad de la embarcación. Al igual que sucede con los coches, cuanto más viejo sea un vehículo, más probable será que se averíe y por consiguiente mayor será el riesgo y la cuota que debas pagar.

Una vez que sabemos esto, hay varias coberturas que nuestra póliza debe incluir:

  • Defensa del asegurado.
  • Reclamación de daños. Para ello es importante tener en cuenta el valor real de la embarcación para evitar caer en el infraseguro.
  • Asistencia marítima.
  • Reflotamiento en caso de que se produzca un naufragio.
  • Cobertura por robo.

Estos  elementos son fundamentales a la hora de contratar un seguro y el hecho de carecer de uno de ellos es motivo más que suficiente como para descartar su contratación.

Antes de asegurar una embarcación de recreo es importante llevar al día la documentación del mismo, entre la que debe encontrarse aquella relativa a los tripulantes, la embarcación, el certificado de registro, o la patente de navegación (si fuera necesaria), así como guardar todos los recibos de pago del seguro. Y nunca debemos olvidar que el correcto mantenimiento de la embarcación es responsabilidad del propietario. Un mantenimiento deficiente puede provocar que el seguro nos rechace un siniestro alegando falta de mantenimiento.

Por último, debemos recordar que el hecho de tener un seguro no nos exime de hacer frente a los daños a terceros que podamos ocasionar, y el seguro de Responsabilidad Civil Obligatorio únicamente nos cubre hasta 100.000 euros, por lo que en caso de que debamos pagar una cantidad superior por este concepto la compañía aseguradora, sea cual sea, se lavará las manos al respecto.

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